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Tras los ojos de... el GHOSTING

Actualizado: 7 abr 2020

“Hacerse el fantasama”. Desaparecer de la vida de alguien. Cada vez más frecuente en las relaciones sexo-afectivas. Las redes sociales y la tecnología nos han acercado a una mayor cantidad de personas a las que conocer, chatear y tener relaciones del tipo que sean. Pero a la vez han impuesto una barrera que permite a las personas dejar de comunicarse con las demás cuando lo vean oportuno. Eso conlleva que evitemos momentos difíciles o incómodos con las personas, como enfrentarse a una ruptura, con simplemente desaparecer de sus vidas sin decir nada, sin dejar rastro.


Por un lado, estas acciones provocan que la víctima del ghosting empiece a crear nuevas inseguridades y a tener grandes problemas de autoestima, como el miedo al rechazo o al abandono y, con ello, problemas a la hora de crear nuevas relaciones. El ghosting no permite un momento de duelo conjunto, sino que una vez la víctima llega al momento de aceptación después de estar poniendo excusas de porqué esa persona ha desaparecido, aparece el momento de duelo, el cual se hace más largo y menos llevadero.

Además, es muy probable que sigamos conectadas con esas personas indirectamente a partir de las redes sociales y veamos como sigue su vida con normalidad, como si no pasara nada. Y además queda una sensación de no haber resuelto la ruptura que nunca acaba de cerrarse.


Por otro lado, los que practican el ghosting, es muy probable que si son un poco humanos, se sientan mal, culpables y avergonzados por haber actuado de esa forma y también les genere problemas para enfrentarse a nuevas relaciones o que nunca sean capaces de lidiar con momentos difíciles de la vida. Aunque también puede tratarse de una reacción por falta de madurez para tratar momentos sensibles y que no se den cuenta de que lo están practicando.


Más allá del ghosting, podemos añadir el orbiting, que proviene de órbita. Esas personas que después de haber empleado el ghosting siguen en nuestras redes, ven nuestras historias, nuestras fotos, y las comentan. Anna Lovine lo expresa de esta forma “suficientemente cerca para que ambos se puedan observar; suficientemente alejada para nunca tener que hablar”. Un “ni contigo ni sin ti” de toda la vida.


El orbiting puede ser debido a mantener todas la opciones “abiertas”, para retomar la relación en algún otro momento. O por estar sufriendo de FOMO (fear of missing out), es decir, tener la sensación de estarse perdiendo algo fantástico en su vida por no tener ya más esa relación. La persona que orbita acostumbra a ignorar los intentos de la otra para establecer una comunicación más significativa. Lo cual va sumando a las inseguridades de la víctima porque se establecen un sinfín de rechazos y de momentos ghosting, y les puede llegar a crear una obsesión para ver si esa persona le ha visto las historias, ha dado like a su nueva foto o le ha retuiteado.


También podemos sufrir el “slow fade”: ir poniendo excusas para ir minorizando la conversación hasta que sea nula, otro derivado del ghosting, todavía mucho más común en mi opinión.

Fotografía propia. Lugar: Estany de Banyoles. Año: 2017. Modelo: Andrea.


Por lo tanto, cada vez estamos más acostumbradas a tener relaciones más banales, más superficiales porque damos por hecho que en cualquier momento la otra persona va a desaparecer. Empezamos a preocuparnos menos por los problemas de las demás, porque damos por hecho que no nos ayudarán en los nuestros, y en seguida dejamos de luchar por la relación que estábamos construyendo.


Con toda esta explicación quiero llegar a haceros reflexionar sobre vuestras relaciones. Haceros pensar en cómo tratáis a vuestras parejas, ex e incluso amigues. Que abráis vuestro corazón a vosotras mismas y os dejéis llorar y sufrir por lo que habéis aguantado o por cómo la habéis cagado. Entiendo que son situaciones muy personales y que a lo mejor es difícil hacer debate de ello, así que al menos os quiero animar a arreglar esas situaciones, a ser sinceras con esas personas y con vosotras mismas. Aunque la verdad es que es una situación que ni tiene un punto y final porque hay cosas que no tienen arreglo. Debemos ser sinceras con nosotras mismas para así querernos más y mejor, y construir las relaciones que vengan a partir de ahora. Recordad que esto no debe convertirse en lo normal. Haced frente a estas situaciones cuando os las volváis a encontrar para concienciar a las personas de que están actuando mal y están hiriendo los sentimientos y la autoestima de la gente.

También podéis enviar este texto a aquellas personas que creéis que lo necesitan leer, o para poder hablar de tema con las que no os atrevéis.

Si queréis desahogaros aquí tenéis vuestro espacio en los comentarios. Sois todas bienvenidas. 💜


Os dejo aquí los enlaces a los varios artículos que me he leído sobre el tema por si queréis profundizar más.


Dedicado a E, con quien hablé del tema hará un año y pico y me hizo reflexionar sobre muchas cosas sin que lo sepa.


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